domingo, 23 de noviembre de 2014

Un Cuento del Sr. M.O.G. - Capítulo VIII: El Plan



(Elzbieta, la sobreviviente del holocausto, la hija de inmigrantes polacos, la muchacha cuya familia desapareció en el misterioso bosque de Nahuam y que desde entonces debe tomar pastillas para no soñar horribles pesadillas recurrentes donde sus parientes se mutilan mutuamente, ha contado todo cuanto tiene para contar).


   -Debe pensar que estoy loca.
   -Todo lo contrario. En mi línea de trabajo hay un nombre para... su condición. Clarividente.
   Elzbieta sonrió.
   -A qué se refiere?
   -Un clarividente es una persona que tiene una facilidad de percibir fenómenos paranormales. En algunas situaciones cualquier persona podrá tener esa percepción. Pero solo seres muy sensibles son capaces de mantener esa habilidad en forma constante. Creo que usted tiene ese don. Y creo que su madre también lo tenía.
   -No diga tonterías -dijo ella, tratando de sonar cínica pero un temblor en la voz delataba un dejo de temor.
   -No estoy diciendo tonterías. Créame, he visto clarividentes y fraudes. Déjeme hacerle unas preguntas.
   -Es muy tarde -dijo ella, levantándose y recogiendo su bolso y abrigo- Debo irme. No debería haber venido.
   -Pero le estoy agradecido que lo haya hecho -dijo Wasson. Qué es lo que estoy sintiendo, se preguntó. Por qué dije eso. Y de pronto su rostro se había vuelto rojo como un tomate.
   La ayudó a ponerse el gabán y la acompañó hasta la puerta. Él hizo ademán de acompañarla.
   -Gracias, pero preferiría ir sola. Necesito aire.
   Entonces vio algo en el rostro de Wasson y agregó:
   -Pero me alegrará volver a verlo en la mañana, en la fonda de Molly.
   Estrecharon sus manos y la muchacha se alejó por la calle bajo los faroles. El sonido de sus zapatos en el pavimento se fue haciendo cada vez más imperceptible hasta desaparecer del todo y solamente entonces Wasson volvió adentro.
   La muchacha, debía de tener visiones todo el tiempo si no fuera por las pastillas. Esos sueños. La madre, seguramente, también tuviera el don. Debió saber que moriría en el viaje. Quizá no tuvo tiempo de explicarselo a su hija antes de morir. Quizá simplemente no habría sabido como hacerlo. O será que sus habilidades empezaron a manifestarse recién en la adolescencia, como en tantos casos bien documentados? Justamente cuando ocurrió esa tragedia con su padre y sus hermanos. Seguramente el sueño contenía la clave, ese sueño recurrente y horripilante donde los diablos vestidos con la piel de su padre y hermanos venían a buscarla y la forzaban a tomar parte de esa orgía de sangre. Pero ella había tenido que bloquear ese sueño y todos los demás, y con ellos sus visiones, para sobrevivir. Quizá, sin embargo, ella aún pudiera manifestar algo del don aún bajo el efecto de las pastillas. En cosas nimias, seguramente, como adivinar los pedidos de los clientes. Algo es seguro, por eso mismo Betty le llamó la atención en la fonda; algo dentro de Wasson se había dado cuenta ya entonces que ella tenía el don de la clarividencia. O habría sido otra cosa?
   Elzbieta tenía el rostro pálido y hermoso, el pelo negro y enrulado y los labios como una herida abierta. Wasson se dijo que no debía pensar más en ella. Al menos no así.
   Metió la mano en el bolsillo y sacó el reloj. Era tarde, pasada la una. Y sin embargo no había sido un error llegar antes. Había aprendido cosas de Nahuam senior. De como su aserradero cayó en desgracia y todos los empleados que pudieron lo abandonaron, y tuvo que apelar a los polacos y otros inmigrantes. Había un gran caudal de ellos, debido a la guerra; huyendo de la guerra llegaban a Norteamérica, la tierra de las oportunidades. Y el pueblo estaba cerca de un puerto. La llegada de marineros extranjeros o inmigrantes sería moneda corriente. Quizá Nahuam enviaba a alguien por ellos al puerto, con ofertas y promesas.
   Acaso sería posible que Nahuam hubiera hecho un trato con una entidad o entidades sobrenaturales que habitaban en el bosque? Cómo puedo pensar algo tan disparatdo, se reprochó Wasson. No debo tomar al pie de la letra lo que me ha dicho Elzbieta. Pero... acaso eso no explicaría tantas cosas? A cambio de sacrificios humanos, esos espíritus del bosque, temidos por los indios, le habrían proporcionado riquezas a Nahuam. La gente del pueblo le temía y no trabajaba para él, pero los extranjeros no lo conocían. Eran las víctimas ideales. Nadie los extrañaría. Y Elzbieta, la pobre chica judía, estaba loca; aún si hubiera querido no habría podido hacer nada. Ni aún hablar con nadie que le creyera. Pero él, Wasson, le creía. El la ayudaría a llegar al fondo de su misterio. Quizá con su ayuda hasta pudiera volver a dormir y soñar. Quizá...
   Otra vez se descubrió pensando en la muchacha de un modo que no le gustaba. Que no le ayudaría en su trabajo. Su trabajo que aún no había comenzado, pero ya comenzaría. El cansancio, realmente estaba abrumado. Así que buscó por la casa un lugar donde acostarse. Encontró una habitación perfectamente dispuesta, seguramente por aquél abogado. Se desnudó rápidamente y apoyó la cabeza sobre la almohada. Había tantas cosas que no entendía. Debería hablar con esos indios. Esos espíritus o espíritu del bosque, él ya había oído hablar de ellos. La leyenda del Wendigo. Seguramente despejarían sus dudas, encontraría una explicación racional.
   -Además -escuchó una voz- nunca creí en los pactos con el diablo.
   Wasson se dijo que esa voz susurrante que había oído era la suya. Y se quedó dormido.

***

   El hombre que se había presentado a Wasson como Samuel Marcus golpeó la puerta del estudio en la residencia Nahuam.
   De adentro provino una voz cálida y mecánica que dijo:
   -Adelante, Marcus.
   Marcus abrio la puerta. El estudio le recordó al que había conocido en otro lugar y otro tiempo. La casa estaba en penumbra, apenas unas lámparas para poder transitar por los largos corredores y las escaleras. Pero allí, además, ardía un fuego. Sentado examinando unos pergaminos de apariencia aantiquísima había un hombre alto y delgado, más alto y más delgado que él mismo. Dejó la lupa en la mesa, levantó la vista y le sonrió.
   Sin mediar palabra fueron caminando hasta dos sillones dispuestos frente al fuego.
   -Recibí el llamado del muchachuelo ese. Todo ha ocurrido como habías previsto... Wasson se dio cuenta de Betty, y estuvo hablando con ella largamente. Recién ahora la muchacha se ha ido a dormir y seguramente Wasson también. Fue una buena idea que el chico la siguiera.
   Mientras Marcus hablaba, el otro destapó una botella de bourbon y sirvió dos vasos. Con la mano indicó a Marcus que se sentara.
   -Si. Todo está saliendo de acuerdo al plan.
   Chocaron los vasos, brindando, y luego bebieron un trago largo. Las llamas oscilaron. Ellos volvieron a beber. 



colaboración 
(continuará)

lunes, 27 de octubre de 2014

Un Cuento del Sr. MOG - Capítulo II: El abogado del diablo


http://www.agardenforthehouse.com/2011/12/house-tour-the-music-room/

(Fredric Wasson llegó al pueblo de Lovendale, un día antes de lo previsto para indagar un poco. Lo que averiguó es que la gente teme y odia a cualquiera que lleve el apellido Nahaum. Un jovenzuelo lo condujo a una casa lejos de la calle principal, donde trabó conocimiento con Samuel Marcus, abogado de Walter Nahaum Jr.)


    -Usted parece saber muchas cosas y yo ninguna. ¿Con quién tengo el gusto de hablar?
    La figura alargó la mano.
   -Mi nombre es Samuel Marcus. Soy el abogado e íntimo amigo de Walter Nahaum Jr., el heredero de la casa Nahaum. Encantado de conocerle.
   Wasson le dio la mano. Al dar la mano a veces uno puede saber cosas de los demás. Algunos dicen que los ojos son la puerta del alma, pero Wasson había descubierto que mucho se puede saber de las personas simplemente por el modo en que dan la mano. No es ningún poder místico, solamente algo que había descubierto. La forma de dar la mano de Marcus era totalmente profesional y por lo tanto, inescrutable. Firme. Tenía la mano seca. Pudo apreciar la manicura en las uñas relucientes. Había vigor en el hombre. Eso era todo, todo lo que había podido ver.
   -¿Le parece si entramos?
  Marcus lo condujo por el hotel. En efecto estaba acondicionado como tal: alfombras rojas en el suelo de los corredores, una escalera de caoba. Las ventanas eran amplias y si bien la vista no era muy halagüeña, la iluminación diurna era estupenda. La luz del sol llegaba a todos los rincones.

 
http://www.agardenforthehouse.com/2011/12/house-tour-the-music-room/


   -Este hotel perteneció a Silas Nahuam, el padre de Walter Nahuam, durante el esplendor de esta ciudad, por mediados del mil ochocientos. Un lugar fastuoso este hotel. Silas Nahuam mandó a construir una ópera y la visitaron intérpretes de gran talento. Los más viejos, que eran niños por aquel entonces, recuerdan el estreno de Lucia di Lammermoor de Donizetti. Si tiene oportunidad, visite el museo. Es pequeño, pero tiene fotos que se hizo tomar Silas en esa ocasión. Quizá le transmitan algo de la atmósfera de aquella época. Con suerte, esas visiones se cuelen en alguno de sus sueños -Marcus le guiñó un ojo, y prosiguió.


http://www.agardenforthehouse.com/2011/12/house-tour-the-music-room/

-Pero tras la muerte del viejo Silas, Walter Nahuam tuvo bastantes problemas. Era diestro en los negocios y el aserradero seguía funcionando, pero... bueno, esos bosques ancestrales infundían miedo en la gente. A partir de un momento nadie quería cortar ni un árbol, mucho menos adentrarse en ese lugar umbrío. Y la población fue abandonando la ciudad que se fue convirtiendo en un pueblo. La casa de Opera se incendió y se desmoronó y allí se construyeron algunas casuchas donde los se mudaron los que no podían irse a otra parte. Y esa, mister Wasson, es más o menos la historia del pueblo de Lovendale.

 
http://www.agardenforthehouse.com/2011/12/house-tour-part-3-the-parlor/
  Wasson lo miró.
  -No estoy seguro de entenderle. El tren sigue pasando y Lovendale no es un pueblo fantasma. ¿Qué sucedió luego?
  Marcus sonrió como esperando esa pregunta.
  -Cuánta perspicacia. Bueno, su trabajo para mister Nahuan Jr. será encontrar la respuesta a esa pregunta. Yo, bueno, solamente puedo decirle lo que se rumorea.  Que no es nada bueno.
  -¿Y qué se rumorea?
  -¿Usted cree en Dios?
  -Pues, si. El demiurgo. El origen y fuente de todas las cosas.
  -¿Y en el diablo?
  -No. No creo en él.
  Wasson se estremeció. Será un corriente de aire, pensó en ese momento. Y luego, si no creo en el diablo, ¿por qué me estremezco al mencionarlo?
  -Pero si existe un origen y fuente de todo, ¿acaso no deberá haber también un fin y sumidero de todas las cosas? ¿No sería también razonable que existiese el diablo? -pero antes que Wasson pudiera pronunciar una respuesta prosiguió-.  Bueno, la gente de por aquí cree en el diablo. O los diablos. O el diablo y su cohorte infernal. ¿Conoce el Pseudomonarchia Daemonum, de Johannes Weyer? ¿No? Bien, ya tendrá oportunidad de conocerlo porque hay una copia en la librería de Walter Jr... Weyer o Weir fue un místico renacentista, un ocultista y demonólogo, que escribió ese libro donde describe 69 demonios, los príncipes del infierno.
  -Disculpe, Mr. Marcus, pero si mi latin no me falla, la traducción del título de ese libro sería 'La falsa monarquía de los demonios', ¿no es verdad?
  -¡Cuánta perspicacia! ¡Cuánta perspicacia! Su talento nos ayudará. Debo admitir que Mr. Nahuam escogió bien al pensar en usted para este trabajo. Yo mismo me oponía, pero el insistió y lo incluímos en la lista.
  Wasson enarcó las cejas.
  -¿Es que hay más?
  -¿Cómo? Pensé que lo sabía. Otros seis especialistas se nos unirán en el día de mañana. Mr. Nahuam pensó que el trabajo podría exceder la capacidad de una sola persona. Por eso reunió quienes a su entender son las siete personas más versadas sobre este tema en América.
  -Pero usted no es americano. Por su acento.
 Wasson se arrepintió de haberlo mencionado. Pero Marcus sonrió, hizo un gesto restándole importancia.
 -Ciertamente soy americano. Pero de Canadá. En donde nací el idioma francés era más hablado que el inglés y, seguramente eso es lo que usted percibe en mi acento. Pero no se preocupe. Estoy al servicio de Mr. Nahuam Jr. con otros fines. Y mis habilidades, digamos, son bastante diferentes de las suyas.
 Marcus aprovechó la pausa para meter la mano en un bolsillo y sacar un reloj de oro.
  -Pero mire lo tarde que se ha hecho. Tengo una cita otra parte, así que deberé partir. Espero que su improvisado alojamiento le sea grato. Hasta mañana, mister Wasson.
  -Espere... ¿quiénes son los otros?
  -Hasta mañana, mister Wasson. Hasta mañana. 
  Con un gesto gracioso y paso de bailarín se alejó por un corredor, atravesó el vestíbulo y cruzó la puerta. Cuando esta se cerró de nuevo, Wasson pensó por un momento: así deben sentirse los muertos cuando son abandonados en las tumbas.

colaboración de
(continuará)

viernes, 3 de octubre de 2014

LO AMO



"La Conversación" - Henri Matisse

 
Lo amo con la muda devoción con que ama el espíritu, desprovisto de cuerpo, de motivos y de sentido.

Lo amo como una niña también, con deseos imperiosos y demandas insaciables.

Lo amo como un animal, que es igual que decir lo odio, pues no se trata ni de odio ni de amor sino de una selección instintiva y natural.

Lo amo como amaría un ciego al primer rostro que distingue luego de años de tinieblas, o como un viejo que mira hacia atrás con la resignación de aquel que comprende que morirá.

Su amor me rebela y me enciende, me impulsa a la lucha y a la caza; su amor me da paz, me da fuerza y me hace echar raíces en la tierra.

Su amor es el amor hacia todos los hombres y, al mismo tiempo, la negación de todos los demás.

Por verlo brillar, allá lejos, magnífico y eterno, renunciaría a todo impulso y a toda codicia; por sentirlo respirar en mi lecho, vencido, cansado y sereno, ni siquiera me atrevo a pensar qué daría, cosas de brujas y demonios, cosas que solo revelan los sueños.

Por llegar a conocerlo algún día, renunciando a mirarlo desde el cielo o desde el infierno, por verlo lavándose los dientes, revolviendo el café con leche, manchándose con la salsa de los tallarines, hablando demasiado sobre asuntos sin importancia, temiéndole a cosas que no son peligrosas, amándome a mi, que no soy perfecta...

daría lo que no es bueno y bello, ni malo y bello; lo vulgar, lo común, lo que se gasta y se deteriora, lo que carece de un atractivo especial, lo que es en realidad mi parte más humana, lo que en verdad me diferencia del dios y el animal.

abril 1998

jueves, 2 de octubre de 2014

TU DESAMOR (anáfora)




Tu desamor se parece a una cáscara seca, deshidratada y vacía, el disfraz envejecido de una fruta ya madura.

Tu desamor es una golondrina con plumaje de escarcha, sutil matriz de finas agujas, transparentes y heladas, aleteando en mi pecho con letal armonía, provocando un millar de diminutas hemorragias, tajos ateridos entibiados con sangre.

Tu desamor me convierte en fiera enjaulada, enceguecida y rencorosa, la que golpeándose ella misma contra los barrotes de su cárcel, te observa a lo lejos, sus fauces oscuras chorreando saliva.

Tu desamor es una mano invisible tapando los orificios de mi nariz y de mi boca, es la negación de la existencia de la razón de mis pulmones.

Tu desamor es un castillo en donde eres rey, con corona y con reina; y yo llego de paso y tú me abres las rejas, vaciando el foso para que cruce segura; pero en tu puerta se lee claramente la frase maldita: que tu casa no es mi casa y en ella seré siempre una forastera.

Tu desamor es un libro de cuentos con las hojas desmenuzadas y un vestido amarillo de niña apolillándose en un rincón del ropero.

Tu desamor me pinta el cuadro de una anciana con cabellos color ocre, sentada en su mecedora y en el centro de todo, ser solitario sin padre ni madre.

Tu desamor es, en definitiva, angustia, opresivo lamento de los miles de seres que viven allí donde se juntan el cuerpo con el espíritu.

Tu desamor me vuelve tierna y a veces hasta se lleva mi odio; en su lugar me deja dulzura, pero no me trae paz.

Tu desamor es inmanejable y desobediente, descarado y tajante, aunque no tanto como mi propio amor.

Tu desamor no tiene piedad de mí, y no debería tenerla. Dice ser una de esas verdades que urge ser revelada, un papiro milenario que se escribió para descifrarse y el hacerlo significa toda una vida de paciencia y sacrificio.

Tu desamor es para mí un concepto difícil, se proyecta en un dominio inaccesible a mis representaciones; como la forma de la luz, como la idea de Dios.

Tu desamor es una ecuación sin raíz, enigma del universo, una pregunta incontestable, detestable e innecesaria.

Tu desamor es, pues, la invocación a mi cordura y un golpe de viento frío que tan solo mi razón es capaz de no desdeñar.

Tu desamor tiene muchas cosas y le faltan tantas otras que prefiero no hacer preguntas.

Tu desamor es algo tan simple como que no me amas, y no te entiendo, porque cuando suenan tus palabras, un millar de ruidos extraños se aglutinan en mis oídos; casi no te escucho pero no es mi culpa, pues a un mismo tiempo te estoy llorando, estoy pensando y me estoy muriendo.


setiembre 2001

sábado, 27 de septiembre de 2014

PUNTO REVÉS - Purl Stitch


En el siguiente tutorial muestro cómo hacer el segundo punto básico de tejido: punto revés o purl stitch. Como comento en el video, cualquier duda que tengan me la pueden hacer llegar por correo o a través de un comentario.

Recuerden que mi objetivo primordial es enseñar las técnicas lo más claramente posible, de manera que puedan acceder a ellas personas con poco tiempo y sobre todo con la necesidad de no enredarse en detalles superfluos. 

Esto no quiere decir que vaya a transmitir los procedimientos simplificados. Las técnicas difíciles se mostrarán tal cual son. Apuntaremos a la simpleza de la explicación, no a quitar detalles a la técnica para que resulte más fácil. Espero haber dejado clara esta diferencia, porque es muy importante. Como podrán imaginar es un lindo desafío, por lo que cualquier sugerencia es apreciada y bienvenida.





¡Nos vemos!



sábado, 20 de septiembre de 2014

YIN y YANG




En el iris de tus ojos mis pupilas cobran vida
y del mundo en que nací son el vívido reflejo,
me miran sin embargo desde una tierra perdida,
febril e inalcanzable como el asolado cielo.

Desde tu voz resuenan desgarrándose en el aire
entrópicas melodías que recitan sin saberlo
roncas canciones de cuna en extranjero lenguaje,
hermético dialecto que solo comprendo en sueños.

Así, son tuyos los labios que se abren cuando hablo,
míos los dientes que rasgan, salvajes, tu alimento,
cuando caminas son tus dos piernas, pero sin embargo
me pertenecen las huellas dibujadas en el suelo.

Es mi carne blanda y roja esa que se adhiere
y cubre poco a poco tu rígido esqueleto,
es entonces que en tus manos y pies llegan a verse
veinte agigantadas réplicas de mis propios dedos.

Las hebras de tu pelo se entretejen en el día
con todos y cada uno de mis nocturnos deseos
mas cuando caes sobre mí, esa imagen cobra vida
como negro remolino deshilándose en mi pecho.

Si ríes, tu risa es como mi llanto y si lloras
tus lágrimas condensan en la humedad de mi aliento.
Si grito, desde tu boca emergen ondas sonoras
que se vuelcan en mi garganta con la gracia de tu rezo.

En cada sitio de mi cuerpo hay una referencia
para llegar a tocar el lado opuesto de tu cuerpo,
guardando cada punto una axial correspondencia,
en armoniosa sucesión nos acercamos en silencio.

Si nos cruzamos en el aire, los polos de la tierra
se recrean milagrosos en el espacio y en el tiempo,
de su mágica tensión el universo se reinventa,
bajo su lento retozar configura el firmamento.
 
Si bajo la luz de la luna tu piel se vuelve clara,
oscuro aparece en tu vientre un círculo negro
pero si el sol con sus sombras torna mi piel opaca,
donde mi ombligo descubro un nacarado lucero.

En el momento en que creces, me vuelvo invisible
y en el instante en que te escondes, yo aparezco;
si te marchitas, florezco y si yo muero tú vives
y en cada una de mis muertes nacen tus hijos nuevos.

No hay nada en ti que no me haya pertenecido
nada tuyo hay, sin embargo, que no me sea ajeno;
tú eres aquellas cosas que yo nunca he tenido,
yo soy todo aquello de lo que jamás has sido dueño.


enero 2001

SI SE CAYERA LA LUNA


Marc Chagall - The Concert (1957)


Este poema libre lo escribí cuando tenía quince años. Luego de hacerlo pensé en grabarlo en un tapiz algún día, para después colgarlo en la cabecera de la cama de mi hija, si es que llegara a tenerla. Comienzo por soltarlo al aire y publicarlo aquí:


Si se cayera la luna
de su sembrado de estrellas
y sus delgados cristales
se esparcieran por la tierra
¡cuántas luces milagrosas
dormirían en la hierba!
¡con qué fulgor misterioso
brillarían las praderas!


Todo sería distinto,
no existirían tinieblas,
nadando cisnes de cuarzo
sobre un lago de turquesa,
las rosas serían diamantes,
sería esmeralda la hiedra
y brillantes amatistas
las tímidas violetas.


Y las enormes ciudades
dormidas entre la niebla
  al cubrirse de tal brillo
parecerían estrellas...
¡ay, qué hermoso si a la luna
la tuviera yo tan cerca!
marzo 1986

viernes, 19 de septiembre de 2014

PUNTO DERECHO - Knit Stitch


Antes que nada, debo admitir que como cineasta soy una buena tejedora. El video que muestro a continuación es el tercero de la serie y hay cientos de cosas que se deben mejorar, pero es lo mejor que tengo para ofrecer por ahora.

No me quise perder en el perfeccionamiento de una técnica que, definitivamente, no es mi fuerte. El objetivo es, antes que todo, transmitir técnicas de tejido y por  eso mismo me decidí a publicarlo. Lo demás iré mejorándolo a su debido tiempo y en la medida de mis posibilidades.

Siento una necesidad muy fuerte de perpetuar esta maravillosa disciplina que es el tejido, así como mezclarla con las técnicas de tejido de otras partes del mundo. Otro de mis deseos es intentar romper con esa especie de mito que tanto me fastidia, el cual sugiere que algo "hecho a mano" es extremadamente difícil e inaccesible para la gente que dispone de poco tiempo. No es así, eso es para que compremos las cosas hechas, lo cual es mucho más beneficioso para el mercado que si las hacemos nosotros.

Tejer no es como por ejemplo, bailar ballet. No necesitamos ser atletas ni llevar un estilo de vida prácticamente ascético. Tampoco quiero restarle mérito a esos artistas que producen obras tejidas maravillosas y, doy fe, tienen una habilidad manual envidiable. Pero la belleza de una obra tejida no es inaccesible a casi nadie. Es como practicar un arte marcial, se puede hacer en cualquier etapa de la vida sin importar la edad o el estado físico que se tenga.

Dicho esto, procedo a publicar el siguiente tutorial, en el que enseño el punto más sencillo para comenzar a tejer,  es el que por estos lares se denomina "al derecho" o simplemente "punto derecho". Espero que les sirva.


martes, 16 de septiembre de 2014

ATARDECER EN KABUL (soneto)


Hice este soneto a pedido de un profesor de literatura. El título me lo dio él y fue poco tiempo después de los supuestos atentados terroristas a las torres gemelas. No tenía idea de qué iba a escribir y esto es lo que salió:


Camina la Tarde por las calles de Kabul,
silenciosa recorre la ciudad sepultada;
desgarra en cada piedra su vestido de tul,
gris y polvoriento como la tierra quemada.

Tropieza la Tarde entre las ruinas de Kabul,
de metales retorcidos viste su mirada;
el suelo ya no es verde y el cielo no es azul,
ahora son despojos de una roja llamarada.

Hace algunas horas ella misma descendía,
allá en tierra norte, sobre otro reino abatido
y la pira de torres en sus ojos ardía.

Hoy el mundo atardece, enfermo y consumido
y ella, como la Muerte, anuncia su agonía
y casi no le quedan jirones de vestido...


febrero de 2002